Corría. Corría tontamente sin ganas ni fuerzas hacia un laberinto que pensé que no existía y él me lo mostró. Hermoso, echo de plantas verdes, ´pero muy osco y algo seco, sin mantenimiento. No me acordaba el camino hacia la cabaña, así que decidí seguir trotando vagamente como lo hacía, estaba desilusionada.
La tormenta estaba ya desde anoche, me cubría con mi piloto negro bien cerrado, veía las gotas caer en frente de mi muy cerca, goteando de mi capucha. Eran espesas. No me importaba, yo seguí corriendo, por mas que no sea el camino, en algún momento la iba a encontrar. Y lo hice.
Allí estaba la cabaña de madera desnuda sin barniz, el agua había echo que se ponga oscura y húmeda. Más de cerca vi que las puertas y ventanas se habían hinchado, eso me dificultó poder entrar, pero lo hice.
Adentro todo esta como lo habíamos dejado, no era nuestra la habíamos usurpado sólo una noche en una escapada. El colchón viejo desgastado, la única almohada aplastada, la frasada enrollada en la cama, la silla sin asiento, el olor a moho y a tierra, no había goteras y el ático contenía unas cajas con más frasadas viejas.Mientras caminaba hacia la cama trataba de maginar quién habría vivido allí y que era ahora de esa persona, pero esos pensamientos me trajeron miedo y decidí apartarlos, me costó, pero ahora mi problema era otro. Me senté a un costado sin llorar, sólo mirando hacia la pared. Me dolía el nudo que tenía en la garganta pero no podía llorar. Pretendía quedarme así por no se cuánto tiempo... pero oí tu voz. Allí me di cuenta que estaba soñando.
No me levanté ni pensé en hacerlo, ya nada me importaba. Entró por la puerta, también le costó. No quería que estuviera aquí, cualquier otro día me hubiese encantado pero hoy lo detestaba. No hice nada, ya estaba aquí, echarlo sería inútil, tiene mas fuerza que yo. Seguí ahí, lo mire y el como un hipócrita vino a abrazarme y a decirme cosas que se suponía que yo quería oír. No fueron lindas, y no se por que pero volví a caer en tí. Sabía que por mas de que me des miles de explicaciones no ibas a cambiar y me ibas a seguir lastimando, pero el calor de tu cuerpo sosteniendo al mió y cuidándome aparto todos esos pensamiento, o eso intentó.
En mis sueños me sentía frágil y sensitiva tu tacto. Disfrutaba estar entre tus brazos y que me besaras y me trataras como algo preciado. Pero en la realidad sólo lo veía como algo hipócrita tuyo, para enmendar todo y seguir teniéndome, todo por algún tipo de interés que no puedo descifrar.
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